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INICIO YUCATÁN     Sábado, 20 • Mayo • 2017

Rebelión en Japay contra funcionaria 'amiga del gobernador'


Más de 500 trabajadores afirman que son víctima de la prepotencia, corrupción y nepotismo de la jefa de Recursos Humanos, Jazmín Monserrat Aguilar Quijano.

Jazmín Monserrat Aguilar Quijano

La Junta de Agua Potable y Alcantarillado de Yucatán (Japay) se convierte en un 'barril de pólvora', cuya mecha ya fue encendida con las denuncias de poco más de 500 trabajadores quienes afirmaron que son víctima de la prepotencia, corrupción y nepotismo de la jefa de Recursos Humanos del ramo, Jazmín Monserrat Aguilar Quijano, según afirman.

Lo peor de todo, las anomalías son solapadas por titulares del Gobierno del Estado, lo que provoca que se sienta superior a todos los trabajadores de éste organismo público descentralizado, por lo que "ella hace y deshace a su antojo".

Incluso, en todo momento afirmar que "el gobernador Rolando Zapata Bello es mi amigo, por lo que nada me pasará", además que se declaró inmune a castigos pues "sabe muchas cosas del gobierno".

Asimismo, resaltó que no le teme al director de la paraestatal, Manuel Carrillo Esquivel, en primer lugar, porque recientemente fue asignado al cargo además que aseverar "tengo vara alta en el gobierno".

Para el colmo, la reconocida militante del Partido Revolucionario Institucional (PRI) ya inició las precampañas en el interior de la dependencia, presionando al personal de que deben de votar a favor de ésta militancia, ya que de lo contrario, perderían su empleo.

Ante las numerosas querellas, los denunciantes optaron por el anonimato, ante las constantes amenazas de que son objeto, y ninguno desea perder su fuente de ingresos, pues "está cañona la cacería".

Nepotismo

En cuanto al nepotismo, la reconocida priista colocó a sus dos sobrinos, de los cuales, sólo queda Orquídea Aguilar Novelo, quien al año le dio su base, nivelación de sueldo, compensación, e incluso, la colocó a un departamento en el cual sólo trabaja de lunes a viernes, de 8 a 15 horas.

Para el colmo, la "sobrina incómoda" fue premiada con una estufa, durante la pasada rifa navideña, a unos días de haberse casado, obsequio que por cierto recibió de manos de su propia tía, Aguilar Quijano.

La situación se complica aún más, ya que conjuntamente con Lina Martina Oxté Díaz, de la Gerencia de Recuperación de Cartera, "traen en jaque a los empleados de la citada dependencia del gobierno estatal".

Ante la corrupción que impera en la Japay, el anterior director, Manuel Bonilla Campo, la benefició con una casa, ubicada en el fraccionamiento Linda Vista, al Norte de la ciudad, cuyo contrato de vivienda se hizo a discreción sin pagar los derechos correspondientes como extensión de tubería, derechos de fraccionador entre otros "beneficios".

Incluso, para evitar problemas a futuro, la vivienda está a nombre de su hermano, y ella es la beneficiaria directa.

En 2015, Bonilla Campo fue acusado por empleados de la paraestatal, de un presunto desvío de más de 80 millones de pesos, cuya denuncia quedó "congelada" para no dañar la imagen del actual delegado del Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda (Infonavit).

Los jefes de área de la sucursal de la colonia Miguel Alemán, Mauricio Manzanilla y Germán Jiménez, entregaron un documento al actual director general, en el cual exponen las arbitrariedades de Aguilar Quijano, al grado de llegar a las amenazas personales, quien se comprometió a investigar y dar seguimiento al caso.

Constantemente, son diversos los trabajadores que cada quincena acude a la oficina de Recursos Humanos en busca de aclaraciones relacionada con sus sueldo y prestaciones, tales como por no encontrar el depósito de sus nóminas en el cajero bancario.

También son por ser obligados a firmar para deslinde del otorgamiento de vacaciones, el pago a destiempo del mismo y otras prestaciones.

La prepotente funcionaria se niega a otorgar la ampliación de la licencia de maternidad, violando en este último renglón el Artículo 170, fracción II y IV de la Ley Federal del Trabajo, pues evita extender el período de los días de incapacidad por este concepto y las obliga a firmar escritos bajo engaños.

También por poner trabas a las mamás trabajadoras para el permiso de lactancia, por lo que tales acciones denigran y violan la dignidad y los derechos humanos de las madres que laboran en la Japay.

Igualmente, los trabajadores son objeto de descuentos injustificados, omisiones en vales de asistencia y puntualidad, en pagos de la prima dominical y vacacional así como de otras retenciones salariales fuera del marco de la ley.

Los afectados tienen que esperar varias semanas, e incluso, meses, para la devolución del dinero que les corresponde, y en varias ocasiones, se fastidian y dejan de insistir.

En la pasada celebración del Día del Empleado de la Japay, los trabajadores fueron engañados para presentarse a laborar, con el argumento de que a cambio, como ya era tradición, recibirían vales de asistencia y puntualidad.

Ante las quejas, Aguilar Quijano les informó que el director de la JAPAY "le mandó a decir" no se repartirían los retroactivos correspondientes, lo que provocó el enojo de los afectados, quienes optaron por dejar el caso por la paz.

Finalmente, solicitaron una auditoría para corroborar las anomalías que imperan en la dependencia, principalmente cometidas por la jefa de Recursos Humanos.

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